Situada entre los Pirineos, el Mediterráneo, el Ródano y el Macizo Central, Languedoc-Roussillon es una región de gran belleza natural que reúne en un sólo territorio los atractivos y una variad oferta turística que va desde la alta montaña (Pirineos) a la cost (mediterráneo). A esto hay que añadir un rico patrimonio artístico que proviene del pasado medieval de la región (villas fortificadas, castillos, núcleos amurallados). Todo ello en un contexto climatológico muy suave y cálido en comparación con otras regiones francesas.
Este territorio ha sabido sacarle rendimiento a su potencial paisajístico e histórico. Esto explica que nos encontremos en una región con una fuerte dependencia, tanto en lo económico como en término de empleo, del sector servicios. Hoteles, restaurantes, tiendas y otros servicios vinculados al turismo, así como las estaciones de esquí son los primeros motores económicos de la región.
Languedoc-Roussillon es también una de las grandes puertas de entrada a Francia y tiene una red de comunicaciones muy completa por tierra, mar y aire (5 aeropuertos, 3 puertos marítimos y 4 autopistas que la cruzan) así como una buena red ferroviaria y fluvial.
Otro de los atractivos de esta zona es la gran extensión de zonas naturales protegidas, integradas en un entorno rural que se mantiene gracias a una agricultura moderna y dinámica, en la que destacan los cultivos vitícolas y los olivos. La región tampoco se ha cerrado a la modernidad y ha hecho, en los últimos años una fuerte apuesta por potenciar la investigación y el desarrollo, especialmente en el marco de las universidades de Montpellier y Perpignan.
En la región ha tenido lugar en los últimos años un crecimiento demográfico muy superior a la media francesa, que ha podido ser integrado gracias a la tipología de las ciudades de la zona que son, en su mayoría, de tamaño pequeño y mediano.
En cifras, Languedoc-Roussillon tiene una extensión de 27.376 kilómetros cuadrados y suma cinco departamentos: Aude, Gard, Hérault, Lozère, i Pyrénées Orientales.
La capital y ciudad con mayor número de habitantes de la región es Montpellier (225.392 habitantes), pero hay otros centros urbanos importantes como: Nímes, Perpignan, Béziers, Narbonne, Carcassonne, Sète, Alès, Lunel i Agde. Según el censo del año 2003, la población de esta región suma en términos demográficos 2.408.800 habitantes.
(Fuente: Gobierno de Languedoc-Roussillon)